¿Si la distancia nos diera un receso?
Y el tiempo nos perdonara la vida,
pasaría cada uno de los segundos contigo,
esos que obtengo solo cuando cierro los ojos...
Si el desearte te trajera hasta mi, y tu indiferencia me diera una tregua,
si me leyeras,
si te leyeras...
Porque es tu cuerpo el que transcribo en mi cuaderno,
es tu esencia la que va sombreando mis hojas,
y eres tu mi sueño único,
el que plasmo en el papel,
en mis noches utópicas...
Todas las lunas de Agosto me sabían a tí, y caminando ya por Noviembre te sigo,
en ese tu camino, incierto,
incierto y en vano,
porque solo encontrarás tu dirección,
cuando camines tomada de mi mano.