Sigo congelado en el tiempo de tí,
de nosotros,
esperando un plural que nunca existió,
me cuesta dormir y es por tí,
nunca estuviste y nunca vendrás,
el "jamás" que aprisiona mi alma,
esa mochila que tanto pesa,
el dolor de mi espalda...
Mis visitas a bares,
nuestros encuentros
imaginarios en mil lugares,
mi descanso entre copas y copas,
entre el humo y tabaco,
entre camas y bocas,
El encontrar tu frío,
en el calor de otros cuerpos,
ese añorarte es tan mío,
como este mar
en el que voy tan adentro,
y de sufrir en tu risa,
entristecerme en tu felicidad,
estremecerme, rememorar,
te pude tener y no supe lograrlo,
sólo fuí tu respaldo,
y mis noches se acaban,
entre buscarte y tenerte
de otras maneras,
atizando más fuego a la hoguera,
De mis noches perdidas,
pensando en tus brazos,
intentarlo, y no encontrar,
la manera de desatarme de tus lazos,
Escribo por que es mi forma
de entrelazarme contigo,
porque sólo así te tengo,
en este instante tan mío,
Recuerdo, talvez,
aunque fuera por medio de letras
torcidas,
te atreverías a leerme,
y con mi anónimo intento,
llegar hasta a tí,
conectarnos, aún a kilometros de distancia,
haciendo más llevadera mi estancia,
en esta tierra, infierno, sin tí...
lunes, 29 de octubre de 2012
El temblor de mis manos
El temblor de mis manos
cuando saben de tí y se me esconden,
de noche;
y no hay mal que por bien no venga,
ni consuelo que sostenga,
los broches,
de mi alma culpable,
de tu dolor y silencio
implacable...
Tus manías y recuerdos conmigo,
que te cuidaba y servía de abrigo,
y que me buscas y no estoy,
y no estoy porque no quiero estar,
ni negar lo que soy,
Lo que siento acá adentro,
mi silencio y mi cruda agonía
olvidar y no soñar tus caricias,
disfrutar de tí vencida,
mi soledad,
me acompaña empañando mis días,
mis anhelos de estar siempre sólo,
de intentar y no encontrar los escombros,
de lo que fuimos, todo lo que fuimos...
y me mata,
y me tiemblan las manos,
de saber de tí, de tus avisos,
de estos tragos, de esta maldita enfermedad
de intentar ahogar mis intentos por ser alguien normal,
para dar lo que no poseo,
a aceptar que no soy, que no fuí,
que aproveché un instante y huí,
del amor ó el dolor,
de tus manos
que buscándome se pierden y no encuentran...
y te llevo presente, ,-recordar-,
y me castiga de día y de noche,
a veces ni un mar de reproches,
me hacen caer en tí,
despertar...
Murió ese que quise ser,
el que intento desaparecer,
el que buscas y talvez ni existió,
ni vendrá,
ni lo llegaré yo a encontrar...
cuando saben de tí y se me esconden,
de noche;
y no hay mal que por bien no venga,
ni consuelo que sostenga,
los broches,
de mi alma culpable,
de tu dolor y silencio
implacable...
Tus manías y recuerdos conmigo,
que te cuidaba y servía de abrigo,
y que me buscas y no estoy,
y no estoy porque no quiero estar,
ni negar lo que soy,
Lo que siento acá adentro,
mi silencio y mi cruda agonía
olvidar y no soñar tus caricias,
disfrutar de tí vencida,
mi soledad,
me acompaña empañando mis días,
mis anhelos de estar siempre sólo,
de intentar y no encontrar los escombros,
de lo que fuimos, todo lo que fuimos...
y me mata,
y me tiemblan las manos,
de saber de tí, de tus avisos,
de estos tragos, de esta maldita enfermedad
de intentar ahogar mis intentos por ser alguien normal,
para dar lo que no poseo,
a aceptar que no soy, que no fuí,
que aproveché un instante y huí,
del amor ó el dolor,
de tus manos
que buscándome se pierden y no encuentran...
y te llevo presente, ,-recordar-,
y me castiga de día y de noche,
a veces ni un mar de reproches,
me hacen caer en tí,
despertar...
Murió ese que quise ser,
el que intento desaparecer,
el que buscas y talvez ni existió,
ni vendrá,
ni lo llegaré yo a encontrar...
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